EN LA FOTOGRAFÍA: Jorge Valenzuela,Ingeníero experto en normas eléctricas.

Respuesta:
La pregunta es de gran interés pues permite aclarar diversos conceptos generales, aplicables a cualquier tema, aparte de los específicos relacionados con el caso propio consultado.

En primer lugar, referente al hecho de que la norma eléctrica chilena no alude a un caso similar, ello no es propio de nuestra norma, en ninguna norma de cualquier origen va a encontrar disposiciones sobre temas específicos, ello se debe a que una norma de instalaciones no da soluciones a problemas, su función es fijar condiciones necesarias de cumplir para lograr que una instalación se construya garantizando basicamente la seguridad de los usuarios. Por lo mismo, tampoco va a encontrar en otro tipo de cuerpos legales, sean estos decretos, reglamentos o leyes disposiciones tan específicas como las consultadas.
En este contexto siendo el caso planteado la posible dificultad creada por la presencia en el entorno de una subestación de un estanque de aguas servidas y siendo esta condición algo muy particular, que no será frecuente de encontrar, no constituye una causal para definir condiciones específicas aplicables solo a este caso, el cumplimiento de las condiciones generales definidas por la norma es y será siempre suficiente para obtener un resultado técnicamente sustentable y seguro.
Un tema que puede llamar a confusión es que en manuales en que se comentan los alcances y variantes de las aplicaciones de las disposiciones de una norma se pueda encontrar indicaciones para casos específicos como podría ser el caso comentado; un ejemplo de esto se encuentra en el Manual del Código Eléctrico Nacional (de EE.UU.) que la NFPA publica junto con cada nueva edición del NEC, pero debe quedar claro que este manual no constituye una norma, en el solo se discuten y plantean criterios de aplicación de las disposiciones de aquella, posibles variantes de materiales y materialidades con las cuales obtener mejores soluciones y aclaraciones a algún punto específico de la norma cuya redacción no sea necesariamente clara. Desgraciadamente en nuestro país no tenemos como práctica usual el editar esto tipo de manuales, que serían de gran utilidad.

Desde el punto de vista del problema planteado lo anterior no significa que estemos ante un caso indefinido e insoluble, las disposiciones definidas por la norma son suficientes para dar una adecuada solución a este o cualquier otro problema relacionado con tierras, solo que las soluciones particulares las debe dar el especialista a cargo – ingeniero o técnico – el cual debe estar armado de los conocimientos necesarios para enfrentar el problema y dar la adecuada interpretación a las condiciones generales establecidas por la norma para enfrentar las dificultades específicas de un problema – si es que estas existen.
Analizado en este contexto el problema planteado se debe recordar que la norma fija las condiciones de seguridad que debe cumplir una puesta a tierra, a saber.
En general garantizar la integridad física y vital de los usuarios y operadores de la instalación protegida por la puesta a tierra y para ello se deben cumplir las condiciones siguientes:

1. Definir un valor de resistencia de puesta a tierra que garantice la operación de las protecciones en un tiempo seguro.
Se debe observar que la norma no fija para este caso valores definidos de resistencia de puesta a tierra, a diferencia de las puestas a tierra de BT por ejemplo, puesto que habrá para cada caso una relación específica entre el valor de puesta a tierra necesario para lograr la operación de las protecciones en el tiempo definido como seguro, condicionado esto por los valores de corriente de cortocircuito propios del punto de ejecución de la instalación.

2. Definir para cada caso valores de potenciales de paso y de contacto, presentes en la superficie cubierta por una malla y en la periferia de esta, de modo de mantener estos potenciales dentro de los límites establecidos como seguros para cada caso particular.

3. Controlar los potenciales transferidos.
La respuesta del especialista a la posible dificultad originada en la presencia de los estanques de aguas servidas debe enfocarse entonces a cumplir con estas condiciones básicas estudiando en que forma la presencia de estos estanques puedan dificultar o facilitar su cumplimiento (eventualmente algún elemento en particular podría facilitar en lugar de dificultar).

En el análisis que se hace a continuación se ha supuesto que los estanque en cuestión son de hormigón armado.
Analizando la exigencia contenida en el punto 1, la obtención de un valor dado de resistencia de puesta a tierra depende, como se sabe, basicamente de la resistividad específica del terreno y, dependiendo del volumen de los estanques, este parámetro puede verse afectado por la presencia de éstos, sea subiendo o bajando su valor, dependiendo ello de si la resistividad del terreno es similar a la del hormigón (alrededor de 50 ohm-m), en cuyo caso no habría mayores variaciones o si la resistividad del terreno es más alta que la del hormigón en cuyo caso la resistividad aparente del terreno disminuiría facilitando la solución.
Se aprecia de esto que no es posible dar a priori una respuesta y esta solo se obtendrá midiendo en cada caso la resistividad del terreno y posteriormente la resistencia de puesta a tierra obtenida.
Respecto de las exigencias contenidas en el punto 2, las consideraciones a hacer son en general las mismas detalladas en el comentario anterior, complementadas con la influencia en cada caso de las corrientes de cortocircuito y de las características de operación de las protecciones utilizadas – para el caso particular, dada la potencia de las subestaciones es probable que se esté utilizando un reconectador sin la opción de reconexión y solo se debe ser cuidadoso en la selección de la curva de operación adecuada al caso.
La exigencia contenida en el punto 3 puede eventualmente significar una complicación mayor puesto que la posibilidad de evitar transferir potenciales a puntos remotos – hasta posiblemente no relacionados con la instalación eléctrica propiamente tal – va a depender de las características de las tuberías de aducción y/o retiro de las aguas al estanque.
Debe tenerse en cuenta en este caso que la presencia de ductos metálicos para la conducción de las aguas, imposibilitará el control de potenciales transferidos y la inclusión de tramos no conductores de tubería, si es que ello es posible y es aceptado por el operador del sistema de aguas servidas, no siempre constituye una solución, dependerá – una vez más – de las condiciones locales que solo las puede conocer el especialista a cargo del proyecto.
Si se utilizan tuberías no conductoras en el sistema completo de manejo de aguas servidas se puede estimar en gran medida que el problema de los potenciales transferidos está superado, solo quedando considerar que las aguas mismas pueden ser un vehículo de transferencia, puesto que dependiendo de su origen pueden ser conductivas.