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En pleno 2020 en nuestras visitas domiciliarias los electricistas nos vemos enfrentados a trabajar en entretechos o mansardas con contenido de asbesto.

La exposición a este material, también conocido como amianto, supone riesgo importante para la salud de muchos profesionales. En su trabajo diario, los electricistas pueden estar en riesgo de inhalar las fibras de este mineral, aunque lleva prohibido desde hace más de 20 años.

El amianto o asbesto, es uno de los componentes extraídos del fibrocemento, un material usado en la construcción de viviendas. Está compuesto por fibras microscópicas que pueden permanecer en suspensión en el aire el tiempo suficiente para que representen un riesgo respiratorio.

Durante décadas, el asbesto fue utilizado en casi todas las etapas de la construcción de casas, oficinas o edificios comerciales. Esto es debido a sus características únicas que le dan una gran flexibilidad y garantizan gran resistencia química, térmica, acústica y incluso eléctrica. Siendo extremadamente versátil, este material podía encontrarse en casi todas las habitaciones de su casa o sus clientes, como se ejemplifica a continuación.

Existen diferencias considerables entre los grados de utilización de los diversos tipos de materiales que contienen amianto. En algunos, el amianto se utilizó fundamentalmente como fibrocemento, mientras que en otros (por ejemplo, el Reino Unido) el uso de revestimientos texturados con efecto de relieve (revestimientos de unos milímetros de espesor que contienen aproximadamente un 5 % de amianto) para decorar techos o paredes estuvo de moda durante algún tiempo.
La inhalación de fibras liberadas en el aire se da cuando los materiales que contienen amianto se degradan o cuando éste no se maneja adecuadamente. Por esta razón, la recomendación es que en caso de duda o si no se tiene la formación adecuada, hay que evitar la manipulación de dichos materiales.

¿Por qué el uso de amianto en los circuitos eléctricos?
El amianto es un excelente aislante natural, por su mínima conducción de calor o electricidad. Por esta razón, desde hace tiempo se ha recurrido a sus fibras para producir una multitud de materiales de aislamiento: paredes; cañerías, hornos, calentadores y bombas; así como para envolver cables utilizados en los circuitos eléctricos. En este último caso en particular, era común encontrarse con una envoltura de material aislante como papel, tela, o cintas de embalaje, todos ellos con fibras de amianto en su composición.


¿Cómo pueden los electricistas estar expuestos al asbesto?
La primera causa de los electricistas estén expuestos a fibras de amianto del aire son los propios cables eléctricos. Antes de que se conocieran los verdaderos peligros del amianto, su uso fue bastante generalizado y por esta razón, es común trabajar con cables anteriores a la legislación vigente.
Un profesional del sector que trabaje en los edificios anteriores a 2001 puede estar expuesto con la simple manipulación de los cables en el momento de pelarlos o deshacer el aislamiento, las fibras del amianto pueden propagarse por el aire suponiendo una inhalación involuntaria. Además, el hacer agujeros en una pared que contiene asbesto es especialmente peligroso dada la cantidad de polvo que se produce, sin embargo, es una práctica muy común para acceder a los circuitos instalados allí.

¿Cuán grande es el riesgo de la exposición a un electricista?
Los estudios realizados a nivel internacional no son concluyentes con respecto al riesgo que corren los electricistas e instaladores en este escenario. Algunos aseguran que el riesgo es moderadamente alto, mientras otros afirman que el peligro no supera los límites aceptables. El único consenso al que se llega es que los trabajadores del sector eléctrico se encuentran más expuestos que la mayoría de otros profesionales.


En un caso de estudio, fueron analizados más de un centenar de profesionales, entre los que se incluyen los electricistas, con el fin de detectar indicios de mesotelioma. Este tipo de cáncer es a menudo causado por la exposición al amianto, y las proteínas encontradas en los análisis sugieran, efectivamente, su presencia. Electricistas, instaladores de tuberías y personal de mantenimiento eran las profesiones que presentaban un mayor riesgo.
Un segundo estudio dirigido específicamente a los electricistas, pretendía descubrir si el riesgo de exposición procedía de los propios productos eléctricos o de alguna otra fuente. Se concluyó que el electricista tiene de hecho un mayor riesgo que la población general, sin embargo, este riesgo se deriva del hecho de que a menudo están expuestos a polvo que se propaga en las zonas de construcción.


En otro estudio se trataba medir el riesgo de pelar cables viejos o de ejercer un uso indebido de los mismos. Ocurre a menudo que los viejos cables son reutilizados o reciclados en algunos trabajos de instalación por los mismos electricistas; y, aunque esto suele y debe hacerse mediante maquinaria homologada, los investigadores se preguntaron si los profesionales que operan dicha maquinaria podrían estar también expuestos a niveles peligrosos de asbesto. La conclusión alcanzada es que la presencia de las fibras todavía no sobrepasa el nivel de peligrosidad admitido.
Cualesquiera que sean los indicadores encontrados, lo cierto es que el amianto representa un riesgo para la salud. Como medida de precaución, se debe tener especial precaución en las circunstancias citadas y, en caso de duda, ponerse en contacto con las autoridades competentes.
Fuente: Voltimun.es

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