Nivel: técnico (electricistas, proyectistas, ITOs)
En terreno se ve todos los días: un cortocircuito en un enchufe de cocina o en un motor de bomba y “salta” el general. Queda sin luz el departamento, la oficina o el local completo. El problema casi nunca es “mala suerte”: es falta de selectividad entre protecciones en cascada.
La selectividad (o coordinación) es la capacidad de que actúe solo la protección más cercana a la falla, dejando el resto de la instalación en servicio. En Chile, en instalaciones de consumo, es una buena práctica de diseño y de diagnóstico; conviene verificar siempre los Pliegos Técnicos RIC vigentes y las fichas del fabricante antes de cerrar un proyecto o un tablero.
Qué debe ocurrir (y qué suele ocurrir)
- Con selectividad: falla en el circuito 3 → abre el magnetotérmico (o diferencial) de ese circuito. El general y los demás circuitos siguen.
- Sin selectividad: falla en el circuito 3 → abre el general (o ambos a la vez). Queda todo fuera.
Eso no es solo molestia: en comercios, edificios y locales con carga crítica (cámaras, servidores, ascensores, bombas) un disparo general innecesario tiene costo operativo y de seguridad.
Tipos de selectividad que se usan en tableros
1. Selectividad amperimétrica (por corriente)
Se basa en que la protección aguas abajo tenga un umbral de disparo menor (y más rápido en la zona de la falla) que la de aguas arriba. En magnetotérmicos, la regla práctica de terreno es escalonar calibres e, idealmente, curvas:
- Circuito de toma: 10 A o 16 A, curva C (o B según carga).
- Subtablero o alimentador intermedio: calibre claramente superior.
- General: el de mayor capacidad, coherente con el empalme.
Ojo: subir solo el amperaje del general no garantiza selectividad ante cortocircuito. En fallas de alta corriente, ambos pueden entrar a la zona magnética al mismo tiempo.
2. Selectividad cronométrica (por tiempo)
La protección aguas arriba se retarda a propósito (o se elige una curva/ajuste más lento) para dar tiempo a que abra la de abajo. Se usa más en tableros industriales y en diferenciales selectivos. En vivienda y pequeño comercio, el margen de tiempo suele ser estrecho: hay que mirar curvas I–t del fabricante, no solo el “In” del breaker.
3. Selectividad energética / de zona (cuando el fabricante lo declara)
Algunas familias de interruptores automáticos publican tablas de selectividad total o parcial entre referencias concretas. Si el proyecto lo exige, no improvise: use la tabla oficial del mismo fabricante (o la combinación homologada). Mezclar marcas “porque calzan en el riel” deja la coordinación en el aire.
Diferenciales: el otro gran culpable
Muchas instalaciones chilenas tienen un diferencial general de 30 mA y, a veces, diferenciales por circuito o por zona. Si ambos son del mismo tipo y sensibilidad, una fuga en un electrodoméstico puede derribar el general.
Práctica recomendada en terreno:
- General: diferencial selectivo (tipo S / con retardo), sensibilidad acorde al diseño (a menudo 100 mA o 300 mA en cabecera, según esquema y normativa aplicable).
- Circuitos o zonas sensibles (baños, cocina, exteriores, tomas de uso general): diferencial 30 mA, disparo inmediato.
- Coordinar tipo (AC, A, B) con las cargas reales: electrónicos, variadores e IT suelen exigir tipo A o B; verificar el pliego y la ficha del equipo.
Si solo hay un diferencial de 30 mA en el general, cualquier fuga “tira” toda la instalación. Eso puede cumplir protección de personas, pero no da selectividad operativa.
Checklist rápido antes de culpar al “breaker malo”
- Anote qué disparó: ¿solo el circuito, solo el general, o ambos?
- Compare calibres y curvas aguas abajo / aguas arriba (foto del tablero + esquema unilineal).
- Mida o estime la corriente de falla probable (cortocircuito vs sobrecarga vs fuga a tierra): no se diagnostican igual.
- Revise si hay diferencial único de 30 mA en cabecera sin selectivo aguas arriba.
- Descarte conexiones flojas, neutros compartidos mal resueltos y PE interrumpido: generan “disparos misteriosos” que parecen falla de coordinación.
- Si el tablero es antiguo o improvisado, priorice un unilineal actualizado antes de cambiar piezas al azar.
En terreno: seguridad primero
Trabaje siempre con las reglas de oro: corte, bloqueo, verificación de ausencia de tensión, puesta a tierra si corresponde, y señalización. La selectividad se diseña y se prueba con método; no se “ajusta” a prueba y error con la instalación energizada y gente en el local.
Conclusión
Si un solo circuito apaga todo el tablero, el síntoma es claro: no hay coordinación útil entre protecciones. Escale calibres y curvas con criterio, use tablas del fabricante cuando existan, y separe la protección diferencial de cabecera (selectiva) de la de zona (30 mA). Así deja de “apagar el edificio” por un enchufe.
Verifique siempre el Pliego Técnico RIC vigente aplicable a su instalación y las instrucciones SEC / fabricante antes de modificar protecciones o presentar un proyecto.
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